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MAPA
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En medio de gritos y ruido y sonidos que alegran el campo, vive la guacamaya. Viaja sin un rumbo específico, pero ella no se preocupa, pues está llena de riquezas porque lleva oro en sus ojos, bañadas de mares y azules aguas están sus alas y un fuerte atardecer cae por su columna hasta la rabadilla, donde el amarillo y el rojo se unen con una intensidad abrumadora, que llenan de calor a cada alma de la tierra colombiana.
Mis patas viven para la tierra, mis huesos son las ramas de los árboles; mi piel, su corteza y hojas; mis dedos las raíces que se amarran con fervor al suelo. Dejo abierta mi alma al aroma que perfuma mi cálido Caribe, mi húmedo Amazonas y mi basta Orinoquía. Iguana
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